martes, 4 de noviembre de 2008

La crisis sacude a Mobuzz.tv

La dosis diaria está en peligro. Parece que el modelo de negocio que estaban manteniendo no era muy sólido y ahora son una víctima más de la crisis.
Han lanzado una campaña a la deseperada para sacar de la red donaciones que les ayuden a mantenerse a flote durante los próximos tres meses.

Salvar Mobuzz from Anil de Mello on Vimeo.

Si quereis apoyar en su página indican varios métodos de colaboración.

Oido por ahí: ¿No sería mejor que los absorviera un medio tradicional?

domingo, 2 de noviembre de 2008

Rock and ribs

Hoy tocaba día de hombres y teniendo en cuenta que el que elegía es de 13 hemos acabado en un burger.
Hemos decidido probar la franquicia local de Rock and Ribs, que a priori parecía y más digerible que el McDonald's.
La sala está ambientada con los tópicos de lo que se supone la América profunda. Forros de madera coloreada con dudoso gusto, sillones de polipiel, herraduras y cuadros de vaqueros. Hace frío porque el sitio es demasiado pequeño para tener la puerta abierta y no me gusta comer con cazadora.
El servicio es bueno, si bien es cierto que sólo había 5 mesas ocupadas. Te sientan rápido y en ese momento te piden las bebidas. No hay espera entre platos y el trato es amable.
La carta contiene los típico que se espera de un restaurante de estas características: entrantes tex-mex, ensaladas, hamburguesas, sandwitches y barbacoa.
En cuanto a bebidas no hay más que refrescos estándar, de grifo, y ni siquiera tienen una variedad de cervezas.
De entrante nos hemos pedido unos fingers de queso que no estaban mal, al menos no son de frudesa como los de otros sitios similares, y una buschetas que son tres rebanadas de pan con ajo con distintos componentes y gratinadas con queso. Se dejan comer.
Como plato fuerte yo me he pedido un House Steak que es un filete marinado con especias que no está mal. Las especias dan sabor pero no se comen el de la carne. Lo he pedido en su punto pero estaba un poco hecho de más. El filete es de generosas dimensiones como todas las raciones que nos han servido.
Los postres son contundentes, de solidez muy americana, se hacen muy pesados. Hay uno que se llama Muerte por chocolate que responde exactamente a su nombre. Los brownies no estás europeizados y por tanto son verdaderos ladrillos.
Hemos salido a 25€ por cabeza.
En resumen, si hay que ir a un burguer, esta es la mejor alternativa que tenemos bastante por encima de las otras franquicias locales del mismo estilo.

El oficio de reina

Vaya por delante que en lo referente a la forma de Gobierno del estado español, hasta ahora me venía definiendo como republicano no beligerante pues, si bien mi convencimiento es que ningún ser humano adquiere por nacimiento más derechos que otro, la actitud neutral y respetuosa de nuestra Corona no me había motivado a ir más allá de este planteamiento moral.
Estos días la reina Sofía ha caído en un trampa sibilina que le ha planteado una hábil periodista que la ha utilizado para arrimar el ascua a su sardina en aspectos de convicción moral y política. Desde mi punto de vista eso es mear fuera del tiesto monárquico. 
Y no me refiero al sentido de sus manifestaciones sino al acto de hacer manifestaciones en sí mismo.
Mucho se argumenta ahora en favor de la libertad de expresión de la reina y su ausencia de papel constitucional.
Es posible que los consortes de los monarcas no tengan papel expreso y la neutralidad, literalmente, sólo sea exigible al titular pero me temo que eso es una interpretación literal rácana de nuestro texto fundamental. Como mínimo, todos los miembros de la Casa Real deben ser considerados, y considerarse, empleados públicos puesto que cobran de los impuestos de todos los españoles una suculenta cantidad. Esta condición de funcionariado público les impone una serie de clausulas de etiqueta, algunas de ellas no escritas, entre las que está su limitación de la libertad de expresión. 
Esto no es un fenómeno extraño en el servicio público puesto todos los empleados públicos tienen deberes y muchos de ellos restricciones a sus derechos fundamentales como militares, jueces o policías. Pero frente a otros funcionarios, la Casa Real tiene estas limitaciones compensadas por una serie de prevendas de las que no goza el común de los mortales: barcos, palacios... No quiero parecer demagógico pero no en balde la Corona aparece en las listas como la octava fortuna de España. Eso por no entrar en otros terrenos, como la educación y el futuro garantizado, por todos los españoles, de las nuevas generaciones de la real familia.
Si los miembros, cualquiera de ellos, de la cada vez más amplia Casa Real quieren ejercer su derecho a expresar sus opiniones en público sería conveniente que renunciaran a todos los atributos y beneficios de su posición. En ese momento, podrán ya manifestar sus opiniones bien como ciudadanos de a pie, bien como miembros de una confesionalidad religiosa, bien como activistas políticos o como les de la no ya tan real gana.

Tortilla de patatas (mi versión)

Hace poco me hice fan de la tortilla de patatas en FaceBook. A raíz de esto una ciberamiga canadiense, quebecoise más concretamente, sintió añoranza de sus andanzas por España y me pidió donde encontrar la receta para preparar una.
He buscado por Internet y no he encontrado una receta que explique a una norteamericana como hacer la tortilla de patatas o, al menos, hacerla como a mi me gusta.
La verdad es que me considero un avezado catador de tortilla y de hecho para mi la calidad de un bar tradicional se mide por su pincho de tortilla.
Todos los sábados me como uno como el de la foto, sacada nuevamente con el móvil, lo siento.
Como cocinero no tengo un amplio repertorio ni una experiencia constante, sin embargo creo que el plato objeto de análisis me sale, cuanto menos, sustancioso.
Yo la hago así:
Cojo 4 patatas gordas y las hago rodajas cuanto más finas mejor, casi transparentes. Hago lo mismo con una cebolla grande.
Pongo aceite de oliva abundante en una sartén de mucho fondo y echo la patata y la cebolla. El aceite debe tapar ligeramente las patatas. No precaliento el aceite y pongo el fuego a más bien flojo, a un 4 en un mando de 10 posiciones. Remuevo frecuentemente la sartén con la espumadera y ayudo a que la patata y la cebolla se deshagan mientras se fríen, aunque casi más se aproxima a una cocción en aceite. Al cabo de 30 minutos ya se queda una pasta dorada que saco para que se escurra bien. Este es un punto clave, porque a mi no me gusta la tortilla aceitosa, hay que dejar escurrir bien el aceite y ayudar con la espumadera si hace falta.
En un bol grande bato 4 huevos, también grandes, muy muy batidos. Echo sal en los huevos, esto va al gusto yo no pongo mucha, y mezclo con la pasta de patata un ratillo, dejo macerar unos minutos incluso.
Quito el aceite de la sartén, que reservo para otros usos, y la pongo a calentar moderadamente con el fondo mojado en aceite, no más. Echo la pasta en la sartén en fuego no muy fuerte, un 6, agitando la sartén para que no se pegue unos 8 minutos.
Yo para dar la vuelta a la tortilla utilizo la técnica del plato. Pongo un plato tapando la sartén y giro el conjunto. Se echa la tortilla a la sartén para que se dore por el otro lado y se deja otros 8 a 10 minutos, depende de lo cuajada que te guste.
Yo la dejo enfriar antes de comerla, aunque hay mucha gente que le gusta recientita. La sirvo sola, con mayonesa casera, con pimientos , con jamón, en fin, depende del día la tortilla se deja acompañar bien por cualquier cosa.