miércoles, 18 de junio de 2008
El ruido y las nueces
El problema del asunto es que quizás la falta de experiencia o la mala asesoría recibida por Aido ha provocado el desvío la atención del mensaje a las formas, al continente por el contenido que es lo que cuando yo estudiaba se llamaba Metonimia.
Y es que estos días la mayor parte de los medios, y cuanto más reaccionarios más, se han volcado en el "miembras" por encima de cualquier consideración valorativa sobre idoneidad de las medidas propuestas.
¿Porqué liarse a inventar palabras o, en el mejor de los casos, reiterarlas en dos géneros si se puede decir lo mismo sin desviar la atención? En el caso de los miembros y las miembras ¿no se le ocurrió a nadie decir "las personas componentes" que suena más neutro?
Se perdió una oportunidad única para demostrar la necesidad de un organismo del más alto nivel del Estado para el impulso de políticas igualitarias, a partir de ahora siempre se podrá recurrir a lo de las miembras para aducir que es un Ministerio florero.
Alguien en la asesoría del Ministerio se debería plantear lo suyo, porque si no se acertó con la generación de géneros, la explicación del telefonillo de marras tampoco fue de lo más florido. Un asunto que merece luego, al menos, dos comunicados y cuatro entrevistas aclaratorias no puede pensarse que esté ni mucho menos bien planteado.
Cabe pues reflexionar sobre lo importante de la forma de expresar los mensajes y de la necesidad de ser moderado en ellas para lograr profundidad.
martes, 17 de junio de 2008
¿65 horas? ¡Ni de coña!
Después de un tiempo escribiendo de tapadillo voy a retomar mi actividad bloggera y no hay nada mejor que hacerlo con una buen causa.La propuesta de la comisión europea de aumentar la jornada semanal a 65 horas no puedo calificarla sino de barbaridad.
A nuestros políticos por un lado se les llena la boca de conciliación y productividad y por otro se embarcan en una modificación de los tiempos de trabajo en jornadas maratonianas que no pueden traer sino un estado de semiesclavitud y riesgos evidentes para la vida de los trabajadores.
No voy a entrar hoy en el análisis ni el detalle de lo retrógrado de esta medida, lo dejo para otra ocasión. Sólo voy a señalar lo que hasta el momento considero una respuesta social tibia.
Aunque algunos estamentos se están manifestando en contra de esta propuesta, sobre todo en los ámbitos médicos y la doctrina universitaria, no son los sindicales los que más ruido están haciendo. No he recibido miles de correos sindicales arengando a las masas para la movilización como ocurre en cuestiones tan peregrinas como un quítame allá un tablón sindical o un curso del FORCEM. ¿Por qué?
Tampoco la recogida en los medios está siendo demasiado importante, sobre todo porque se limitan a recoger lo que se palpa en el ambiente, las movilizaciones ajenas y éstas no se están produciendo en la medida que es necesario. Sí, es posible que la crisis se lo lleve todo por delante y los derechos de los trabajadores no sean sino una víctima más de la coyuntura económica.
Hoy, cuando haga click para publicar esta entrada, se presenta una web de movilización. Quizás no sea la única ni la mejor pero creo que la movilización social en contra de esta medida se debe notar sobremanera en los que muchas veces nos clasifican como ciberactivistas.
Enviemos correos, publiquemos entradas, hagamos oír nuestra voz. Si no lo logramos nuestros hijos no nos podrán reprochar que no lo intentamos lo suficiente.
jueves, 24 de abril de 2008
Google me
| Desde que he iniciado mis intentos de hacerme 2.0 he descubierto que casi cualquier gilipollez, no sólo ya la ha hecho mogollón de gente, sino que además tiene un nombre molón. Por ejemplo, lo de buscarse uno a sí mismo en el Google se llama "EGOSURFEAR", en inglés ggogle me, y no sólo tiene nombre, tiene película: Si te interesa el tema puedes buscar cuantos yankies se llaman como tu en http://howmanyofme.com/search/. A la derecha tenéis los Pedros Rodriguez |
lunes, 3 de marzo de 2008
Los caucus y los obispos
En estas fechas se están celebrando las primarias en los Estados Unidos. Es un proceso que despierta mi envidia, la sana si es que la hay, porque me parece muy enriquecedor poder elegir el candidato que dentro de las corrientes de un partido quieres que se presente. Trasladándolo a nuestro país nos podríamos imaginar un duelo Gallardón vs la Espe o Rajoy en un lado y el no menos interesante Bono, o Ras Díez, vs Zapatero.
La elección americana es indirecta, es decir, los ciudadanos eligen a unos señores, llamados "delegados", que posteriormente se reunirán en una convención en la que votarán al candidato con el que se han comprometido. Hay delegados electos, llamados compromisarios, y otros miembros natos de los partidos demócrata, llamados superdelegados, y republicano, que se llaman RNC.
Se llaman primarias en general pero hay dos mecanismos de elección: las primarias y los caucus.
En las primarias se realiza una votación como la que conocemos, la gente va y vota en una urna. Los demócratas asignan los delegados de forma proporcional, como en España. Los republicanos siguen un sistema mayoritario con el muy americano "the winner takes it all".
Luego están los caucus. Los más famosos parece ser que son los del partido demócrata en Iowa. La gente se reúne en escuelas, gimnasios y sitios variopintos. A la hora pactada, las 7:00 p.m. los partidarios de cada candidatos se juntan en una esquina. Los "jueces" cuentan cuantos seguidores tiene cada candidato. Como en esas fechas todavía hay varios candidatos, siempre hay grupos que no alcanzan el 15%, en ese momento se inicia el tiempo de "persuasión". Durante un rato los partidarios de los candidatos mayoritarios se acercan al rincón de esos que no tienen el mínimo exigido para convencerles de que se vayan a su esquina. También se intentan convencer entre las opciones minoritarias para sumarse y alcanzar el mínimo. Paso el tiempo de persuasión cada uno vuelve a su esquina se vuelve a recontar y ese es el resultado de ese caucus. Los caucus se acumulan por "condados" y de esta forma se asignan los delegados.
El sistema es muy participativo y exige el compromiso de los votantes porque no es votar y marcharse, hay que quedarse hasta el final del sarao.
Mi sorpresa fue que no es un sistema tan lejano como yo me creía. Resulta que lo que hacen los obispos españoles para elegir al presidente de la Conferencia Episcopal se parece mucho a un caucus. Se hace una primera votación y dejan un período de reflexión hasta el día siguiente en el que abren el período llamado "de murmuraciones", durante este tiempo hablan entre ellos y se dan sus argumentos, siempre teológicos, sobre las bondades de un candidato u otro. Al día siguiente votan de nuevo y designan a su presidente.
¡¡¡Qué pequeño es el mundo!!!
